EL PUTOCRACK CLUB EPiSODiO 2

EPiSODiO 2: RiCARD CAMARENA

   

¿TE DA MiEDO EL FRACASO?

 

A la gente de fuera le tiene que parecer que todo lo que toca Ricard Camarena lo convierte en oro.

Le sale todo fantástico. Su restaurante madre con ya 2 estrellas Michelín, y nadie duda que no tardará mucho en tener 3,

otro restaurante super canalla y divertido, otro algo más clásico, pero no menos divertido en las profundidades del mercado de Colón.

Donde otros se rompen la cabeza sobre: ¿Qué puede funcionar aquí? él va y triunfa.

Ricard tiene una capacidad tremenda para crear conceptos nuevos en la gastronomía, le caen los premios como hojas en otoño:

Valenciano del año, Cocinero del Año, Carxofa d ‘Or, Premio ADN, Premio Nacional de Gastronomía,

otro premio en Identita Golose en Milan como mejor chef internacional, para no aburrirse…

…además, reinterpreta nuevamente las cocas y pizzas, abre un Canalla en Madrid, y porque no, otro en Ciudad de Méjico,

hace un programa de “solo” 22 capítulos en la televisión autonómica, en sus fantásticas ponencias en las ferias gastronómicas

se pegan por las sillas y su libro se vende como churros.

A todo esto, si no tienes enchufe, casi no se pilla ni un bocadillo en su barra del mercado central,

(que son los mejores y los más crujientes de la ciudad).

Uno piensa que este señor debería estar acojonado por el fracaso, pero es al revés, el fracaso es su aliado número uno,

su maestro, parece ser su mejor amigo, le cuida, le mima, necesita primero saber cómo no hacerlo, para poder después triunfar.

¿Pensarías que Ricard es súper organizado? Anárquico, dice él…

Hablar con Ricard es un gozo, tiene sus ideas muy claras, se expresa con mucha fluidez y entra rápidamente al tema.

Le preguntamos cómo crece y mantiene flexible un equipo tan grande, hablamos sobre música, tocar un instrumento…

Hablamos sobre la ignorancia de niños felices jugando.

Uno va por su camino, pero Ricard parece que tenga su propia autopista.

¿No le entra vértigo?

Creemos que no, a lado de su amigo fracaso tiene su amigo humildad, y otro, que llamamos honradez.